Súmate a la campaña por la liberación del científico Ariel Ruiz Urquiola

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  • Exige al Estado cubano y sus instituciones adopte con carácter urgente las medidas de toda índole que garantice su vida y seguridad personal.
  • Exige su liberación inmediata e incondicional.

Ariel Ruiz Urquiola, biólogo, doctor en ciencia y defensor del medio ambiente, fue juzgado el pasado 8 de mayo de 2018, en un proceso sumarísimo y sancionado a un año de privación de libertad, por un supuesto delito de desacato, porque solicitó a un Oficial del cuerpo de Guardabosques del Ministerio del Interior, que se identificara como guardia [policía] rural o [de campo]. Su detención y reclusión son arbitraria y constituye un castigo por el ejercicio legítimo de su derecho a la libertad de opinión y expresión. La fiscalía consideró una ofensa llamar a los oficiales guardia rural, un calificativo [referente] a un cuerpo represivo antes de 1959.

El científico de 43 años y nacionalidad cubana, inició el pasado 17 de junio, una huelga de hambre y sed, como forma de protesta ante la falta de recursos legales para exigir sus derechos. Actualmente se encuentra en la sala de penados del Hospital Abel Santamaría en Pinar del Río. Al momento de elaborar este escrito, las autoridades se niegan a dar información sobre su estado de salud. Tampoco le permiten recibir visita de su familia y la iglesia. Se desconoce cuál es su condición física y mental.

En el proceso se han violado las más elementales garantías del debido proceso. La rapidez en el enjuiciamiento de Ariel fue incompatible con su derecho a la defensa. No le entregaron copia del acta de sentencia como parte en el proceso, impidiéndole ejercer debidamente su derecho a apelar y a solicitar una revisión de la causa, una violación del derecho a la igualdad ante los tribunales y de medios procesales.

El Tribunal de Segunda Instancia no encontró mérito para celebrar una nueva vista oral y declaró sin lugar el recurso de apelación, impidiendo que el fallo condenatorio y la pena impuesta fueran revisadas íntegramente, a consecuencia de lo cual quedó firme una decisión adoptada con vicios y que contiene errores que ocasionan un perjuicio indebido a los intereses de Ariel Ruiz.

La valoración sobre la conducta de Ariel Ruiz demuestra la falta de independencia e imparcialidad. Es común que las personas defensoras de derechos humanos, como el activista medioambientalista son calificados por el gobierno como delincuentes comunes y antisociales, para justificar las restricciones indebidas a sus derechos humanos y libertades fundamentales, con el objeto de anular el ejercicio de estos, en condiciones de igualdad.

Las autoridades penitenciarias reconocen el derecho a formular quejas, pero también les prohíbe recurrir a personalidades, organismos e instituciones para formular quejas, a título personal o colectivo o a nombre de un tercero. La falta de recurso efectivos provoca que los reclusos opten por recurrir a la huelga de hambre, una actitud que dentro del penal se consideran “una demanda desde una posición de fuerza” y una indisciplina grave, que es castigada con el aislamiento.

Ariel Ruiz es biólogo, doctor en ciencia y defensor del medio ambiente. Ha participado en varios proyectos de investigación sobre la biodiversidad cubana. Ha denunciado la cacería indiscriminada e ilegal de aves canoras, jutías y caracoles con fines lucrativos, la tala de árboles, la contaminación de las fuentes acuíferas. Las autoridades locales no actuaron, pero la familia comenzó a sufrir el acoso de los vecinos de la zona, quienes entraron a la propiedad y dañaron  animales y cultivos.

En mayo del 2016, fue expulsado del Centro de Investigaciones Marinas (CIM) de la Universidad de La Habana, debido a que las autoridades lo catalogaron como no “confiable” por sus opiniones políticas.

Junto a su familia adquirió en concepto de usufructo unas tierras en Viñales, una zona montañosa de la provincia de Pinar del Río, con la idea de convertirlas en una finca agroecológica de autoconsumo con uso de energía renovable para la producción de alimentos, electricidad, biogás, fertilizantes orgánicos y ecológicos, que facilitaran la construcción de un organopónico, labores que alternó con sus estudios de postdoctorado en Alemania.

En el mes de octubre de 2018, ante su ausencia en la finca, las autoridades pueden revocarle su derecho de usufructo. Él y su familia perderían además del trabajo previo realizado en la finca y que le generaría ingresos a largo plazo, interrupción del proyecto de vida que beneficiaba a la comunidad y al medio ambiente. En el momento de su detención, estaba al mando de un proyecto de cooperación internacional sobre la fauna y flora de la Sierra de los Órganos. Fue declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional

Los familiares de Ruiz Urquiola han recurrido a las Instituciones del Estado que tienen la obligatoriedad de responder, pero en el término de 60 días, sin hacer excepciones para casos urgentes y evitar daños irreparables para la vida o integridad corporal, como es el caso de Ariel Ruiz. Sus familiares consideran la medida en extremo severa, una forma de castigo ejemplarizante, para forzarlo a emigrar.

Súmate a la campaña por la liberación del científico Ariel Ruiz Urquiola. Comparte la información sobre su caso en tus redes sociales, escríbele a la embajada de Cuba en tu país, pídele al ministro de relaciones exteriores, organizaciones de la sociedad civil, universidades, etc., de tu país, que se sumen a esta campaña, nos apoyen en las redes sociales, emitan un comunicado de prensa. Tu aporte puede salvarle la vida.

 

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