Cuba: Las sutiles formas de coaccionar a las personas electoras

 

Las personas electoras en Cuba se inhiben de manifestar públicamente sus preferencias políticas. El nivel de influencia e intromisión que ejercen las organizaciones sociales y de masas, en su vida familiar, laboral y comunitaria, los fuerza a ejercer su derecho al voto, por temor a represalias. Esta es la razón situación que explica el alto por ciento de participación de la ciudadanía en las elecciones.

La ley asigna funciones a las organizaciones sociales y de masas, y en la práctica, asumen otras. Por ejemplo, la lista de electores se publica en base a la estructura organizativa comunitaria de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Sus miembros generalmente integran las mesas electorales. Al momento de la votación, tienen facultades legales para incluir electores que no cumplen con el requisito de residencia.

Son responsables de verificar el listado de las personas electoras. Es fácil  excluir del padrón electoral a los  que no votan, porque “no cooperan con la dictadura”. Ellos nunca verifican su nombre en la lista. Mejor que consten como inhabilitados para ejercer el voto, que como opositores.

En fin, las elecciones parecen unas de las tantas tareas “orientadas y programadas” por los CDR, “para demostrar apoyo irrestricto al Partido Comunista de Cuba, a Fidel y a Raúl”. Así lo declaró la organización, cuando el  Presidente Barack Obama visitó a Cuba en marzo de 2016.  También reconocieron que su apoyo a los procesos electorales, era “vital”.

A nivel de circunscripción, los CDR controlan las asambleas de nominación de los candidatos a Delegados Municipales. Los electores, a mano alzada, someten sus propuestas a votación directa y pública. En contadas ocasiones proponen y nominan a un a una persona opositora al gobierno, las cuales no salen electas o quedan rápido en el camino.

Las personas con derecho al voto deben ser libres de votar a favor de cualquier candidato. A favor o en contra de cualquier propuesta que se someta a referéndum o plebiscito. Apoyar al gobierno u oponerse a él, sin influencia ni coacción que pueda inhibir la libre expresión de su voluntad política. 

Cuba: La “integración revolucionaria” como forma de control social 

 

Es común que las personas con residencia en Cuba, una vez iniciada la vida escolar, aproximadamente a los 6 años y a medida que pasan de un nivel educacional a otro,  ingresen en organizaciones sociales y de masas. Primero la de pioneros, a los 14 años las sociales y de masas, y después las estudiantiles.

Una vez en la vida laboral se unen al único sindicato existente en el país, y la organización que agrupa su sector profesional. La mayoría no tiene asignada una función dentro de la misma, pero pagan la cotización.

La regla es que todos estén integrados en varias de las organizaciones sociales y de masas, únicas en su tipo en el país, según el nivel educacional, sector profesional o intereses específicos.   Sus vidas, social y laboral, las de sus familias, dependen de esa integración y de participar en las actividades patrióticas, políticas y militares.

La “integración revolucionaria”, violenta la libertad de asociación, que comprende el derecho a no ser obligado a integrarse a una organización. Es requisito para obtener una carrera universitaria, un empleo o para ascender en el ámbito laboral, donde además se exige integración a las organizaciones políticas.

Las instituciones del estado, incluido los centros escolares, lo exigen y verifican.  Unas veces de oficio, otras a través de una empresa subordinada al Ministerio del Interior. Seguridad y Protección o los órganos de investigación criminal, concilian con las organizaciones sociales y de masas.

Ejemplo, la directiva de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en caso de investigación, dan información de la vida privada e íntima y criterios, en muchos casos personales y subjetivos, que luego son utilizadas por la fiscalía.

En las sentencia de los tribunales consta, además de los datos personales, si la persona acusada participa en las actividades “orientadas o programadas por las organizaciones de masas” o si se expresa públicamente en desacuerdo con los principios socialistas. Esto determina si es buena o mala persona.

La “integración revolucionaria” es el mecanismo de control social que permite al grupo político en el poder, establecer sistemas de premios y castigos. Las personas que no integren estas organizaciones por motivos religiosos o manifiesten públicamente sus criterios políticos contrarios, son condenadas con la inmovilidad laboral, el aislamiento y la discriminación social.

 

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