Sabes porque los cubanos huyen en masas de Cuba… 

Porque no hay democracia ni estado de derecho. Tampoco condiciones para ejercer las libertades civiles, políticas, económicas, sociales y culturales. La élite del Partido Comunista de Cuba (PCC), mantiene el poder a través de las estructuras del Estado y el Gobierno con métodos represivos.  

Los trabajadores no tienen derecho a la huelga ni pueden crear libremente sindicatos. El gobierno se niega a legalizar a las organizaciones sociales, que no comparten las políticas de la élite partidista. Las personas disidentes y defensoras de derechos humanos, son estigmatizadas, hostigadas y en última instancia encarceladas.

La oposición al gobierno no puede organizarse. No hay mecanismos legales para la existencia de partidos políticos. El PCC es el único partido reconocido en la Constitución nacional, que fue redactada por los fundadores de esta organización política, altos mandos militares que han permanecido en el poder, sin alternancia, por casi 60 años.

Esa élite militar, no tolera la oposición, ni pagan costo político o económico por hostigarla o reprimirla. No son abiertos al debate público. A través de la Ley hostigan a las personas que los critiquen abiertamente.

Efecto ejemplarizante. El resto de la sociedad se inhibe de expresar sus preferencias políticas. Temen a consecuencias negativas en su vida. Son controlados por las organizaciones sociales y de masas (OSM).

La ley electoral no permite a los partidos políticos participar en las elecciones, pero el PCC participa en ellas, a través las OSM. Ellas controlan el proceso electoral. Evitan la competencia y garantizan que los miembros de esta organización política,  sean los electos y designados a ocupar cargos en el gobierno. Sus líderes ocupan cargos en la más alta estructura partidista y del estado.

En consecuencia, las personas con ciudadanía y residencia en la isla, no pueden postularse en condiciones de igualdad. Tampoco tienen mecanismos para participar en la toma de decisiones políticas y económicas. La elección de los miembros del parlamento, no depende de sus votos y preferencias políticas.

Están excluidos de intervenir en la economía nacional, privilegio solo de extranjeros. Mientras la situación económica del país es precaria y empeora, el Estado les limita su capacidad para generar ingresos. Los obliga, a través del ejercicio del trabajo por cuenta propia, a realizar actividades económicas no profesionales y que dejan márgenes mínimos de ganancias.

Si los cubanos huyen dramáticamente del país, buscando mejores oportunidades de vida, pero también buscan libertad. “Cuando un pueblo emigra, los gobernantes sobran”, una frase de José Martí que hoy tiene plena vigencia. 

El precio de mis respuestas 

Vivo en Cuba, el país de tantas presunciones y contradicciones. Se supone que todos debiéramos ser felices. Tenemos “educación y salud gratuita”, y un empleo asegurado; pero nadie entiende porque huimos de esta tierra en masas. Yo intenté buscar una respuesta y desde entonces, no tengo intimidad.

Los funcionarios que deciden voluntariamente ejercer funciones públicas, utilizan la ley para proteger su honor. La misma que emplean para amenazarme si los crítico, y la que ignoran, cuando escuchan mis conversaciones por teléfono y acceden a mi cuenta de correo electrónica.

Mientras controlan a los medios para que mantengan en secreto sus vidas íntimas, ordenan a sus periodistas desacreditarme. Me acusan de malversar fondos, solo porque decidí ser defensora de derechos humanos.  La enciclopedia digital nacional me creó un perfil e hizo público los nombres de mis familiares. Me llaman mercenaria y terrorista.

Ellos saben que nunca he recibido entrenamiento militar. Nunca he tenido un arma en mis manos. Tampoco tengo antecedentes penales. Aun así, todos los días tengo que convencerme que no estoy haciendo nada malo. Algunos familiares, amigos y vecinos me evitan. No lo dicen; pero actúan como si fuera la peor delincuente.

Cuando pasan por mi lado, bajan la cabeza para no saludarme. Parte es estigma, la otra es miedo a que los molesten por relacionarse conmigo. Nadie quiere poner en riesgo los frijoles en su mesa. El agente 007, que no es secreto ni inadvertido, me vigila. Les ha propuesto colocar micrófonos en mi hogar.

Compromete a los que viven en los alrededores de mi casa. Ellos hacen el trabajo por él. Le informan a qué hora salgo y entro, cuando apago las luces y quien me acompaña. A cambio ellos pueden seguir vendiendo flores, ron, marihuana o robar.

Cambié mis hábitos y dejé de divertirme fuera de casa. No me siento cómoda con las miradas. No puedo disfrutar y al mismo tiempo buscar entre los que me rodean, quien me sigue. Lo quieren saber todo, hasta mis más oscuros secretos, si los tuviera.

Mi vida íntima es su objetivo. Si no encuentran lo que buscan, lo inventarán. Su propósito es sembrar la duda. Emplearán cualquier medio a su alcance, incluida la violencia. Soy una mujer que trabaja en un mundo de hombres. Exacerbar los celos de tu pareja, el arma ideal y lo predecible en una sociedad machista.

Esta es mi vida y este es el precio que pago por buscar las respuestas que me ayudarán a entender por qué huimos de la tierra, donde el mundo presume que vivimos felices, porque tenemos educación y salud gratuita. 

10 nuevas cartas escritas por al abogado Julio Ferrer

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La Habana, Cuba, 26 de marzo de 2017.-El abogado Julio Ferrer escribrió 10 nuevas cartas para explicar su caso y las inconsistencias del mismo, que lo tienen enfrentando un proceso penal ante la justicia en Cuba. Sigue leyendo “10 nuevas cartas escritas por al abogado Julio Ferrer”