Cuba: La sociedad civil oficial y la política, dos caras iguales de una misma moneda 

La sociedad civil oficial está conformada por más de 2 mil organizaciones. Tienen reconocimiento constitucional  y legal. Entre ellas  se destacan “las sociales y de masas”, surgidas en “el proceso histórico de lucha de la Revolución” y las que “funcionan en virtud de la Ley de Asociaciones”.

Estas organizaciones tienen 3 características comunes. La exclusividad, son únicas en su tipo dentro del sistema. Aunque varias de ellas se crearon en actos políticos o por ley,  y no constan inscritas como asociaciones, el Ministerio de Justicia, deniega la inscripción de ONG que pudieran tener fines parecidos. La Ley no permite la coincidencia de objetivos.

Resultado, la mayoría de las personas residentes en el país están integradas en estas organizaciones. El 91 % de toda la población mayor de 14 años es parte de los CDR y el 90 % de las mujeres, aproximadamente 4 millones de féminas, de la FMC. Este ejemplo define la segunda característica, la masividad.

La tercera es la estrecha vinculación que tienen con las organizaciones políticas. Aunque se autocalifican como de la sociedad civil, la mayoría públicamente apoyan al único partido político reconocido y sus liderazgos ocupan cargos en las instancias partidistas, a todos los niveles.

Ejemplo, el Coordinador General de los Comité de Defensa de la Revolución, la Secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC),  y el Secretario de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), actualmente forman parte del Buró Político del PCC. Además tienen cargos en el Consejo de Estado, órgano político de mayor importancia y poder en el país.

La exclusividad, la masividad, vinculación e identidad político ideológica  entre la sociedad civil oficial y la política, permite al grupo que tiene el poder del estado, controlar desde las comunidades, hasta grupos sociales completos. Son dos caras iguales de una misma moneda.

Lesiones en el Alma

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Un 23 de septiembre, en la Habana

una sede de defensores humanos fue allanada

y un Teniente coronel daba la orden

que a cuatro mujeres y un hombre desnudaran

¡Desnúdate!

fue la frase escuchada,

mis labios con fuerzas apretaba,

mi cerebro se negaba a procesar la orden,

observé sus manos sobre tonfa y revolver

al tiempo que repetía  sus palabras,

-¡desnúdate, tienes que hacerlo!-

Aún recuerdo sus palabras

Sentí se me apretaba el pecho,

un salto en el estómago

me ardía la cara,

los labios me temblaban

ya me sabía humillada y abusada

pero ella era la ley,

el poder todo de su lado

le habían dado una orden,

y la cumplía

el daño causado no les importaba

La vergüenza, la ira, la impotencia

hizo mis movimientos más pesados

“nada puedes hacer, me dije entonces,

que no sea aguantar este  ultraje sobrado

mientras sentía la vida me quebraban

A otras tres mujeres desnudaban

y entre ellas, mi hija se encontraba

al saberlo, sentí un nudo en mi garganta

la rabia recorrió todo mi cuerpo

mis mandíbulas con rabia yo apretaba

me sentí leona presa y enjaulada

que a su cachorro defender ya no podía,

el odio en mi interior me abrasó el alma

la soberbia se hizo dueña de mi cuerpo

la angustia el alma me calaba

cuando el dolor me dejó sin lágrimas

 

Daño sufrido, furia acumulada

Nos dejaron lesiones en el alma

Sueños rotos

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Es un día cualquiera de noviembre de 2016. Por costumbre los miembros de Cubalex visitan la sede, el vacío de sus oficinas es apenas aguantable, sus rostros no son los de antes, pero siguen unidos.

“Ha llegado una correspondencia”, anunció una asistente.  -Léela en voz alta-, exclamaron  todos. Es un caso nuevo,  este nombre no lo recuerdo, afirmó. -Pero empieza a leerla-, exclamó el investigador.

Okey, ya empiezo, -dice así- la Habana 16 de noviembre de 2016, estimada Laritza y equipo de Cubalex, hace poco les escribí, otro interno me dio su dirección. Hoy recibí la respuesta de ustedes en la que me explican del procedimiento  para poder ayudarme.

Y me sentí el prisionero más feliz del mundo. Yo he escrito a todas las instituciones del estado y nunca me han respondido. De corazón les digo, que ustedes me han devuelto las esperanzas y deseos de seguir viviendo.

La emoción era visible en la cara de todos, después de tantos días sin poder hacer su trabajo, aquella carta les llenaba el espacio y los cubría de emoción. Era la primera emoción agradable que sentían después de más de 90 días de angustia.

Un millón de gracias, -continúa leyendo- amores y bendiciones para todos ustedes, mil veces  gracias por la ayuda que pueden ofrecerme, no tendré como agradecerles. Me han devuelto las ganas de vivir. En ustedes, he encontrado a seres humanos diferentes.

Les enviaré todos los documentos que me piden, estoy cumpliendo por un delito que no cometí, cuando el verdadero culpable anda libre. Me acusan de hurto y sacrificio de ganado mayor, me condenaron a 12 años y les juro que soy inocente.

Pronto cumpliré 21 años, ustedes son mi mejor regalo, solo con responder mis cartas.  Pensaba colocarme en huelga de hambre, pero supe de la existencia de Cubalex y la ayuda que han dado  a muchos internos aquí. Que Dios los acompañe siempre y miles de bendiciones para ustedes. –concluyó-.

“Es apenas un niño”, expresó con tristeza la mayor del grupo. -¿De dónde es?- De Agüica, respondió el lector, mirando el sobre. “Tenemos que responderle”, -recomendó la psicóloga,  -aunque sea en una hoja blanca y a bolígrafo. Hay que explicarle lo que sucedió en nuestra sede el día 23 de septiembre. Tiene puesta sus esperanzas en nosotros.

-Yo tengo un sobre, y vi que dejaron los sellos el día del operativo-búscalos en mi gaveta-dijo la secretaria a la auxiliar. “-¿Quién le contesta?”- preguntó ésta. Yo,  -fue la respuesta que se escuchó a coro. -Eso será como echarle un cubo de agua fría- expresó la secretaria. Sera mejor que le conteste la psicóloga.

El silencio  la expresión era de angustia los cautivó. “Mándale el teléfono para que nos llame, aconsejó la Directora. Al menos podremos orientarlo. Guardemos la carta, para enseñársela al profe Julio en la próxima visita al penal. Por cierto ¿quién va a esta visita?” Yo, “respondió el investigador social. Tranquilos, que se la entrego.